domingo, 11 de mayo de 2014
Google inteligencia emocional de los niños
ORIENTACION AL NIÑO Y ADOLESCENTE
INSTRUCTORA ysabeldc@gmail.com
LAS EMOCIONES EN LA INFANCIA (cómo se desarrollan)
Grandes filósofos, entre ellos Platón, ya hablaban de la Educación como medio cuyo fin era proporcionar al cuerpo y al alma toda la perfección y belleza de que una y otra son susceptibles. Así, desde este punto de vista, podríamos definir la Educación como la suma total de procesos por medio de los cuales un grupo social transmite sus capacidades y poderes reorganizando y reconstruyendo las emociones para adaptar al individuo a las tareas que desempeñará en el proceso psicológico a lo largo de su vida (desde la infancia hasta la senectud).
El papel de los padres en el hogar
La Inteligencia Emocional, como toda conducta, es transmitida de padres a niños, sobre todo a partir de los modelos que el niño se crea. Tras diversos estudios se ha comprobado que los niños son capaces de captar los estados de ánimo de los adultos (en uno de estos se descubrió que los bebés son capaces de experimentar una clase de angustia empática, incluso antes de ser totalmente conscientes de su existencia. Goleman, 1996).
El conocimiento afectivo está muy relacionado con la madurez general, autonomía y la competencia social del niño.
2. LA INTELIGENCIA EMOCIONAL EN EL CONTEXTO FAMILIAR
La personalidad se desarrolla a raíz del proceso de socialización, en la que el niño asimila las actitudes, valores y costumbres de la sociedad. Y serán los padres los encargados principalmente de contribuir en esta labor, a través de su amor y cuidados, de la figura de identificación que son para los niños (son agentes activos de socialización). Es decir, la vida familiar será la primera escuela de aprendizaje emocional.
Por otro lado, también van a influir en el mayor número de experiencias del niño, repercutiendo éstas en el desarrollo de su personalidad. De esta forma, al controlar la mayor parte de las experiencias de los niños, los padres contribuyen al desarrollo de la cognición social.
Partiendo del hecho de que vosotros, los padres, sois el principal modelo de imitación de vuestros hijos, lo ideal sería que vosotros, como padres, empecéis a entrenar y ejercitar vuestra Inteligencia Emocional para que vuestros hijos puedan adquirir esos hábitos.
La regla imperante en este sentido, tal y como dijeran M. J. Elías, S. B. Tobías y B. S. Friedlander (2000), es la siguiente: “Trate a sus hijos como le gustaría que les tratasen los demás”. Si analizamos esta regla podemos obtener 5 principios:
•Sea consciente de sus propios sentimientos y de los de los demás.
•Muestre empatía y comprenda los puntos de vista de los demás
•Haga frente de forma positiva a los impulsos emocionales y de conducta y regúlelos.
•Plantéese objetivos positivos y trace planes para alcanzarlos
•Utilice las dotes sociales positivas a la hora de manejar sus relaciones
Observando estos principios, nos damos cuenta que nos encontramos delante de lo que son los cinco componentes básicos de la Inteligencia Emocional.
•Autoconocimiento emocional.
•Reconocimiento de emociones ajenas
•Autocontrol emocional.
•Automotivación
•Relaciones interpersonales.
Para poder resolver cualquier situación problemática de ámbito familiar, sería aconsejable contestar una serie de preguntas antes de actuar:
1 ¿Qué siente usted en esa determinada situación? ¿Qué sienten sus hijos?
2- ¿Cómo interpreta usted lo que está pasando? ¿Cómo cree que lo interpretan sus hijos? ¿Cómo se sentiría usted si estuviera en su lugar?
3- ¿Cuál es la mejor manera de hacer frente a esto? ¿Cómo lo ha hecho en otras ocasiones? ¿Ha funcionado realmente?
4- ¿Cómo vamos a llevar esto a cabo? ¿Qué es preciso que hagamos? ¿Cómo debemos abordar a los demás? ¿Estamos preparados para hacer esto?
5- ¿Contamos con las aptitudes necesarias? ¿Qué otras formas pueden existir de resolver el problema?
6- Si nuestro plan se topa con imprevistos, ¿qué haremos? ¿Qué obstáculos podemos prever?
7- ¿Cuándo podemos reunirnos para hablar del asunto, compartir ideas y sentimientos y ponernos en marcha para obtener el éxito como familia?
Por otra parte, un estudió demostró los tres estilos de comportamiento más inadecuados por parte de sus padres son:
•Ignorar completamente los sentimientos de su hijo, pensando que los problemas de sus hijos son triviales y absurdos
•El estilo laissez-faire. En este caso, los padres sí se dan cuenta de los sentimientos de sus hijos, pero no le dan soluciones emocionales alternativas, y piensan que cualquier forma de manejar esas emociones “inadecuadas”, es correcta (por ejemplo, pegándoles)
•Menospreciar o no respetar los sentimientos del niño (por ejemplo, prohibiéndole al niño que se enoje, ser severos si se irritan...)
Es importante que aprendan a controlarse y a ser empáticos con los demás. La educación emocional, es parte de la formación del niño.
Las rabietas. Son muy típicas entorno a los 2 años de edad, pero cuando un niños mayor de dos años sigue cogiendo rabietas nos está indicando que tiene un problema de regulación de sus emociones.
Para desarrollar la inteligencia emocional de los niños tenemos que tener en cuenta unos pilares básicos. Lo primero de todo va a ser aprender a identificar las emociones propias y también tenemos que aprender a identificar las emociones que están experimentando los demás.
Tenemos que aprender a controlar las emociones y para eso debemos encontrar el equilibrio necesario saber que es lo que me está pasando, qué estoy pensando que me está haciendo sentir de esa manera para aprender a controlarme y autorregularme.
Tenemos que aprender a expresar y a canalizar las emociones de tal manera y que fortalezca las relaciones y no que sea de forma contraria.
Las emociones se desarrollan a lo largo de todo el ciclo vital, pero cuanto antes empecemos muchísimo mejor, de hecho hay estudios que nos dicen que desde los 2 años y medio que ya es posible educar las emociones y lo que es más importante que esto tiene influencia durante toda la vida.
Hay que enseñar a los niños a pensar, a pensar sobre sus emociones, a que sepan cómo se sienten ellos y a detectar cómo se sienten los demás, ayudarles a canalizar las emociones, a expresarlas, a regularlas, a favorecer la importancia de la comunicación con los padres, con los profesores, a favorecer también la comunicación con sus iguales, favorecer también la empatía, ayudarles también desde pequeños a hacer amigos, esas son cosas que les van a ayudar y que les van a ayudar a lo largo de su vida.
Cuándo los niños son pequeñitos lo que tiene que hacer es mandarles frases muy muy cortitas, y sobre todo actuar más y hablar menos. No nos olvidemos que los padres somos la principal fuente de aprendizaje de los niños. Luego el comportamiento del padre siempre tiene que ir en consonancia con el comportamiento del niño.
Cuándo ya son más mayores ya podríamos empezar a razonar más con ellos, pero nunca en el momento de rabieta. Cuándo estén tranquilos, y cuando estén relajados será cuando podremos hablar con ellos y podremos incidir en la importancia de hablar, de comunicar los sentimientos, de que forma lo podemos expresar.
Trabajar la inteligencia emocional desde la infancia permite en la vida adulta gestionar mejor las emociones y ser más resilientes ante situaciones adversas. Además, ayuda a prevenir la violencia en sus distintas manifestaciones
la inteligencia emocional desempeña un papel clave en la educación de los niños y adolescentes: «El factor emocional y motivacional es fundamental para que puedan aprender de una forma satisfactoria y se puedan relacionar con sus iguales y con el resto de la comunidad educativa».
LA INTELIGENCIA EMOCIONAL EN LA ESCUELA (consejos)
la escuela es uno de los medios más importantes a través del cual el niño “aprenderá” y se verá influenciado (influenciando en todos los factores que conforman su personalidad).
Por tanto, en la escuela se debe plantear enseñar a los alumnos a ser emocionalmente más inteligentes, dotándoles de estrategias y habilidades emocionales básicas que les protejan de los factores de riesgo o, al menos, que palien sus efectos negativos.
Goleman, 1995, ha llamado a esta educación de las emociones alfabetización emocional (también, escolarización emocional), y según él, lo que se pretende con ésta es enseñar a los alumnos a modular su emocionalidad desarrollando su Inteligencia Emocional.
Los objetivos que se persiguen con la implantación de la Inteligencia Emocional en la escuela, serían los siguientes:
1. Detectar casos de pobre desempeño en el área emocional.
2.Conocer cuáles son las emociones y reconocerlas en los demás
3.Clasificarlas: sentimientos, estados de ánimo...
4.Modular y gestionar la emocionalidad.
5.Desarrollar la tolerancia a las frustraciones diarias.
6.prevenir el consumo de drogas y otras conductas de riesgo.
7.Desarrollar la resiliencia
8.Adoptar una actitud positiva ante la vida.
9.Prevenir conflictos interpersonales
10.Mejorar la calidad de vida escolar.
Para conseguir esto se hace necesaria la figura de un nuevo tutor (con un perfil distinto al que estamos acostumbrados a ver normalmente) que aborde el proceso de manera eficaz para sí y para sus alumnos. Para ello es necesario que él mismo se convierta en modelo de equilibrio de afrontamiento emocional, de habilidades empáticas y de resolución serena, reflexiva y justa de los conflictos interpersonales, como fuente de aprendizaje vicario para sus alumnos.
Este nuevo tutor debe saber transmitir modelos de afrontamiento emocional adecuados a las diferentes interacciones que los alumnos tienen entre sí (siendo fruto de modelos de imitación, por aprendizaje vicario, para los niños). Por tanto, no buscamos sólo a un profesor que tenga unos conocimientos óptimos de la materia a impartir, sino que además sea capaz de transmitir una serie de valores a sus alumnos, desarrollando una nueva competencia profesional. Estas son algunas de las funciones que tendrá que desarrollar el nuevo tutor:
•Percepción de necesidades, motivaciones, intereses y objetivos de los alumnos.
•La ayuda a los alumnos a establecerse objetivos personales.
•La facilitación de los procesos de toma de decisiones y responsabilidad personal.
•La orientación personal al alumno.
•El establecimiento de un clima emocional positivo, ofreciendo apoyo personal y social para aumentar la autoconfianza de los alumnos.
La escolarización de las emociones se llevara a cabo analizando las situaciones conflictivas y problemas cotidianos que acontecen en el contexto escolar que generan tensión (como marco de referencia para el profesor, y en base a las cuales poder trabajar las distintas competencias de la inteligencia emocional.
para que se produzca un elevado rendimiento escolar, el niño debe contar con 7 factores importantes:
•Confianza en sí mismo y en sus capacidades
•Curiosidad por descubrir
•Intencionalidad, ligado a la sensación de sentirse capaz y eficaz.
•Autocontrol
• Relación con el grupo de iguales
•Capacidad de comunicar
• Cooperar con los demás
Y para que el niño se valga de estas capacidades una vez se escolarice, no hay que poner en duda que dependerá mucho del cuidado que haya recibido por sus padres.
De este modo, debemos resaltar que para una educación emocionalmente inteligente, lo primero será
que los padres proporcionen ese
ejemplo de Inteligencia Emocional a sus niños,
para que una vez que éstos comiencen su educación reglada, ya estén provistos de un amplio repertorio de esas capacidades emocionalmente inteligentes
El profesor constituye un modelo clave. «Debe manejar sus propias emociones, trabajando el estrés docente y las emociones que se activan con mayor frecuencia en su labor (ira, ansiedad..). También debe enseñar a los niños a regular sus emociones y a canalizarlas de forma adecuada
Trabajar de forma integral, de modo que «se pueda realizar un trabajo sistemático y visible de las competencias emocionales y sociales dentro del aula». trabajar con la familia y con el resto de la comunidad educativa.
Se debe trabajar tres ámbitos:
el desarrollo afectivo y emocional (autoestima, empatía, la identificación y la expresión emocional),
el desarrollo cognitivo (autorregulación emocional o autocontrol, toma de decisiones responsables, actitudes positivas hacia la salud, valores universales…)
y las habilidades sociales (interacción, autoafirmación u oposición asertiva).
Y, de forma paralela, en todos ellos también se trabaja la creatividad.
Los ámbitos de intervención deben ser la familia, la comunidad y en la escuela.
En la escuela se debe dotar de recursos al profesorado para que los pueda aplicar en el aula. Proporcionar formación, hacer seguimiento y evaluación externa del proceso.
ANEXOS
¿Qué es la Inteligencia Emocional?
Es un capacidad que nos permite conocer y manejar nuestros propios sentimientos, interpretar o enfrentar los sentimientos de los demás, sentirse satisfechos y ser eficaces en la vida a la vez que crear hábitos mentales que favorezcan nuestra propia productividad.
La Inteligencia emocional es una forma de interactuar con el mundo que tiene muy en cuenta los sentimientos, y engloba habilidades tales como el control de los impulsos, la autoconciencia, la motivación, el entusiasmo, la perseverancia, la empatía, la agilidad mental, etc. Ellas configuran rasgos de carácter como la autodisciplina, la compasión o el altruismo, que resultan indispensables para una buena y creativa adaptación social.
Componentes de la inteligencia emocional ( según Daniel Goleman)
1) Conocer las propias emociones. La conciencia de uno mismo (el reconocer un sentimiento mientras ocurre) es la clave de la inteligencia emocional. Una mayor certidumbre con respecto a nuestras emociones es una buena guía para las elecciones vitales, desde casarse hasta optar entre un trabajo u otro.
2) Manejar las emociones. Se basa en la capacidad anterior. Las personas que saben serenarse y librarse de la ansiedad, irritación o melancolías excesivas se recuperan con mayor rapidez de los reveses de la vida.
3) Automotivación. Las personas que saben controlar la impulsividad y esperar para obtener su recompensa cumplen con sus objetivos y están conformes con sus logros.
4) Empatía. La capacidad para reconocer las emociones de los demás, saber qué quieren y qué necesitan es la habilidad fundamental para establecer relaciones sociales y vínculos personales.
5) Manejar las relaciones. Esto significa saber actuar de acuerdo con las emociones de los demás: determinan la capacidad de liderazgo y popularidad.
Claves para ayudar a nuestros/as hijos/as a desarrollar su INTELIGENCIA EMOCIONAL:
- Ten en cuenta que tú, como padre o madre, eres su PRINCIPAL MODELO de cómo se comporta una persona con inteligencia emocional.
Analiza, pues,… ¿Cómo es tu nivel de Inteligencia Emocional?
- Da importancia a LA EDUCACIÓN DE LAS EMOCIONES en el seno de tu familia.
- Y, sobre todo, anímale a desarrollar las CINCO COMPETENCIAS BÁSICAS de la Inteligencia Emocional:
1- Ayúdale a DARSE MÁS CUENTA de lo que siente, y a aceptar y validar sus emociones.
2- Favorece que aprenda a CONTROLAR aquellas emociones que le hacen sentirse mal o que hacen sentirse mal a otros y que no le ayudan a conseguir sus propósitos.
3- Ayúdale a fijar sus propias metas y a ser constante, AUTODISCIPLINADO y, en definitiva, RESPONSABLE.
4- Anímale a interesarse por los demás: por lo que sienten, por lo que hacen. Que desarrolle SU EMPATIA.
5- Interésate en que desarrolle sus HABILIDADES SOCIALES para relacionarse mejor con otras personas y poder resolver por sí mismo/a sus problemas.
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